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sábado, 16 de mayo de 2015

"Las aventuras de Tom Sawyer", de Mark Twain



Datos del libro
  1. Las aventuras de Tom Sawyer es una novela del autor estadounidense Mark Twain publicada en 1876, actualmente considerada una obra maestra de la literatura.
  2. Publicación: 1876
  3. Autor: Mark Twain




Las aventuras de este travieso personaje nos retrotrae a nuestra infancia, en la que todo valía al momentos de inventar historias o elementos para jugar.Tardes enteras imaginando ser un personaje desinhibido, aventurero, intrépido.
Esta novela dirigida al público infanto-juvenil, te transporta a un mundo en el que la amistad, el juego , sentirte libre es lo más  importante.

¿Para qué leerlo? Sin dudas para reírte con las ocurrencias de Tom, sus engaños y sus constantes aventuras.
Fragmentos  favoritos

Capítulo I

"Y así siguieron, cada uno apoyado en una pierna como en un puntal, y los dos empujando con toda su alma y lanzándose furibundas miradas. Pero ninguno sacaba ventaja. Después de forcejear hasta que ambos se pusieron encendidos y arrebatados los dos cedieron en el empuje, con desconfiada cautela, y Tom dijo:
-Tú eres un miedoso y un cobarde. Voy a decírselo a mi hermano grande, que te puede deshacer con el dedo meñique.
-¡Pues sí que me importa tu hermano! Tengo yo uno mayor que el tuyo y que si lo agarra, lo tira por encima de esa cerca. (Ambos hermanos eran imaginarios.)"


Capítulo II

"-Oye, Jim: yo iré a traer el agua si tú encalas un pedazo.
Jim sacudió la cabeza y contestó:
-No puedo, amo Tom. El ama vieja me ha dicho que tengo que traer el agua y no entretenerme con nadie.
Ha dicho que se figuraba que el amo Tom me pediría que encalase, y que lo que tenía que hacer yo era andar listo y no ocuparme más que de lo mío..., que ella se ocuparía del encalado.
-No te importe lo que haya dicho, Jim. Siempre dice lo mismo. Déjame el balde, y no tardo ni un minuto.
Ya verás cómo no se entera.
-No me atrevo, amo Tom... El ama me va a cortar el pescuezo. ¡De veras que sí!
-¿Ella?... Nunca pega a nadie. Da capirotazos con el dedal, y eso ¿a quién le importa? Amenaza mucho, pero aunque hable no hace daño, a menos que se ponga a llorar. Jim, te daré una canica. Te daré una de las blancas.
Jim empezó a vacilar.
-Una blanca, Jim; y es de primera.
-¡Anda! ¡De ésas se ven pocas! Pero tengo un miedo muy grande del ama vieja.
Pero Jim era de débil carne mortal. La tentación era demasiado fuerte. Puso el balde en el suelo y tomó  la canica. Un instante después iba volando calle abajo con el balde en la mano y un gran escozor en las posaderas. Tom blanqueaba con furia, y la tía Polly se retiraba del campo de batalla con una zapatilla en la mano y el brillo de la victoria en los ojos."




Otros libros del autor
"Las aventuras de Huckleberry Finn"
"El príncipe y el mendigo"
"Un yanki en la corte del rey Arturo"

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